Vida Artificial
VIDA ARTIFICIAL
18/09/2006
Guillermo Choque Aspiazu
gchoque@sistemasintegrales.edu.bo

A partir de los mismos orígenes de la historia el hombre siempre ha imaginado a seres extraordinarios que se encargaban de proporcionar “vida” y al mismo tiempo a los seres por ellos creados. Ya los filósofos griegos creían que vida era todo aquello que se movía.
Entre otros, se encuentran a los dioses mitológicos, a Pigmalión, a Galatea, al Golem, a los autómatas mecánicos del siglo XVIII tales como el Pato de Vaucanson. En la época mecanicista, cuando la vida, como el reloj, se entendía como un autómata mecánico, algunos filósofos plantearon sus reflexiones sobre los autómatas y la vida, entre ellos se destacan: Descartes, Pascal, Malebranche y Leibniz.
Con el surgimiento de la teoría acerca de la termodinámica, los organismos vivos comenzaron a entenderse como intrincadas máquinas de calor, las cuales se encargaban de quemar glucosa, glucógeno o almidón, grasas y proteínas y producían bióxido de carbono, agua y urea.
Posteriormente, alrededor de la segunda mitad del siglo XIX, aparece el moderno prometeo o Frankenstein, creado en la literatura de Mary Shelley, gracias a la electricidad. Darwin y, años después, Mendel, Morgan, Watson y Crick, desde la perspectiva biológica, contribuyeron con los conceptos de la evolución, la genética, los cromosomas y los ácidos nucleicos..
Las ideas de Alan Turing, durante los años cuarenta del siglo XX, fueron el punto de partida del concepto digital de vida artificial. Sin embargo, es a John Von Newmann a quien se lo reconoce como el “padre” de la vida artificial. Con el desarrollo de la computación, el campo de la vida artificial emergieron grupos de investigadores que trabajaban en diferentes universidades.
La primera aparición popular surgió en los años sesenta del siglo pasado, cuando John Conway logró introducir masivamente el concepto de autómatas celulares con el desarrollo de un producto software denominado: “El Juego de la Vida”, aspecto que constituyó un hito en el entendido que, hasta ese momento, la idea permanecía solamente al interior del medio técnico de expertos entendidos en la temática.
En 1984, cuando fue fundado el Instituto de Santa Fe, entidad privada dedicada a la enseñanza superior e investigación interdisciplinaria en sistemas complejos.
La vida artificial es un área de investigación de reciente creación dentro del terreno más amplio de los sistemas complejos. El rito fundacional se celebró en los Estados Unidos en Septiembre de 1987, con sede ubicada en el Laboratorio Nacional Los Álamos de Santa Fe, Nuevo México.
El nombre de este evento fue “Encuentro Interdisciplinario acerca de la Síntesis y Simulación de Sistemas Vivos”, siendo su gestor el investigador Christopher Langton. Dicho evento, que inauguró oficialmente la vida artificial como área independiente de investigación, fue apoyado por el “Centro de Estudios No Lineales”, el “Instituto Santa Fe” y la empresa “Apple Computer Inc”. Allí se dieron cita científicos dispersos procedentes de diversas disciplinas como la biología, informática, física, filosofía y antropología. Tras la segunda edición tomó carácter de congreso bienal.
Según el investigador Chistopher Langton la vida artificial es el campo de estudio dedicado a la comprensión de la vida, donde se intenta abstraer los principios dinámicos fundamentales que subyacen a los fenómenos biológicos, y recrear esas dinámicas en otros medios físicos, tales como las computadoras, haciéndolos accesibles a nuevos tipos de manejo experimental y de pruebas.
Algunas de las causas que dieron lugar al nacimiento de la vida artificial, como campo específico, son las siguientes: (1) Las grandes posibilidades prácticas de la biología, que se encargan de inducir la necesidad de una biología teórica con leyes universales. Se trata de determinar las características que definen a los procesos vivos independientemente de la materialidad terrestre.

Es decir, definir la vida tal y como podría ser en otra materialidad, e investigar los mecanismos bioquímicos que hacen emerger “lo vivo” como un fenómeno no reducible a las partes. (2) Los progresos en la teoría matemática de los sistemas dinámicos, con la caracterización de ciertos comportamientos caóticos que se producen en los sistemas dinámicos no lineales realizada en los años 1980, se conduce al interés por el análisis de la dinámica cualitativa de los sistemas que presentan patrones emergentes complejos, es decir, que alcanzan configuraciones que no son absolutamente regulares ni absolutamente caóticas. (3) Las nuevas necesidades y posibilidades en el campo de la robótica, las relacionadas con la exploración espacial, los trabajos penosos, la cooperación en cuadrillas, etc.
El radical empequeñecimiento de los procesadores permite construir pequeños robots dotados de autonomía, que imitan conductas animales, individuales y colectivas. Se puede así estudiar las conductas adaptativas y la cognición desde la perspectiva de la corporeidad. (4) La nueva crisis del software, en la cual las computadoras crecen exponencialmente en velocidad de proceso y capacidad de memoria decreciendo en tamaño, lo que hace posible la distribución de la información y su procesamiento.
El espectacular avance de la conectividad lleva a la creación de espacios en- línea, como Internet, que están adquiriendo verdadera importancia y significado social. Estos son sistemas complejos que plantean nuevos problemas de procesamiento de información y que requieren nuevos lenguajes.. Los sistemas biológicos son una referencia importante, ya que sistemas como un hormiguero o un ecosistema pueden ser entendidos y servir de inspiración para la construcción de sistemas informáticos capaces de resolver problemas de manera adecuada.
Por otra parte, la inteligencia artificial ha enfocado su atención en las técnicas de la vida artificial para estudiar el aprendizaje autónomo adaptativo entre otras cosas; pero muchas técnicas o algoritmos locales en la inteligencia artificial son tomados por la vida artificial para implementar organismos o sistemas ecológicos, para lograr que emerjan comportamientos globales.

Aunque se podría argumentar que los algoritmos genéticos, las redes neuronales artificiales y los sistemas híbridos mimetizan la evolución o la actividad cerebral de aprendizaje, en ningún caso se podría argüir que constituyen seres computacionalmente vivos, porque no mueren, ni se reproducen, ni se alimentan y mucho menos se alejan de un predador, es decir, no son capaces de desarrollar estrategias.
Sin embargo, tales estructuras matemáticas pueden ser incorporadas a una red neuronal acelerando su entrenamiento u optimizando su topología; pero tal sistema hibrido no constituye un ser vivo hasta que se use como un modulo cerebral de un organismo o en el sistema sensor o cognoscitivo; aún así debe satisfacer la caracterización principal de los seres vivos: la denominada “autorreplicación”.
La discusión corriente acerca de la posibilidad de que el hombre pudiera crear seres verdaderamente vivos, obviamente más allá de su descendencia biológica, todavía no llega a su fin. La aparición de la ingeniería genética, la inteligencia artificial y la vida artificial se encuentra avivando viejas polémicas, que suscitan discusiones interminables, acerca de problemas éticos, morales y legales, entre muchos otros.
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